Aislamiento acústico del lavavajillas




Insonorizar tu lavavajillas es una buena forma de ponerse manos a la obra en tu particular reto de acabar con el ruido de la casa.

Tu hogar ha de ser un lugar de paz y tranquilidad y no precisamente en donde estresarte y ponerner te los nervios porque hay ruido. Las vibraciones sonoras no sólo te están molestando: son también potencialmente nocivos para la salud.

Alguno de los generadores de molestos ruidos son los electrodomésticos, siendo uno de los reyes sin duda, el lavavajillas.

Es posible reducir enormemente los decibelios que generan los lavavajillas siguiendo una serie de fáciles pasos que ahora quiero mostrare. Sólo tienes que actuar en tres partes de este aparto que nos libra del tedio de fregar pero que muchas veces es un generador de molestas vibraciones acústicas. Veámos cómo hacer un efectivo aislamiento acústico del lavavajillas.

 

Poner una alfombra anti-vibración bajo el lavavajillas

El primer gesto inteligente y sumamente sencillo para eliminar de raíz varios decibelios: hacerse con una alfombrilla antivibración. Las hay en el mercado especialmente para estos casos, tanto para el lavavajillas como para la lavadora.

Incluso, mucho más sencillo aún: un pack de esponjas de neopreno, uno para dada punto de apoyo del electrodoméstico. Esto es igualmente equivalente al hacerse con unas simples almohadillas de silicona, también una para cada pata.

Echa un vistazo a todo lo que te digo aquí:

ALMOHADILLAS ANTI VIBRACIÓN. TIPOS Y PRECIOS

Insonorizar el panel frontal

El interior de la puerta de tu lavavajillas raramente va a venir de fábrica con materiales absorbentes de ruido. Este lugar es por ello uno de nuestros primeros puntos de actuación. Únicamente tenemos que hacernos con cierto área de material aislante acústico e implementarlo en el hueco que hay libre en todo panel frontal del lavavajillas. Por cierto, no sólo vas a eliminar ruido, también la eficiencia energética de tu electrodoméstico mejorará ya que aislamiento acústico y térmico van de la mano, en muchas ocasiones.

a. Desenchufa el lavavajillas y cierra el acceso al agua.

Te digo esto por razones obvias de seguridad: no es una buena idea manipular electrodomésticos enchufados y menos aún un lavavajillas con agua.

b. Quita el panel frontal del lavavajillas.

Tranquilo si piensas que te estoy hablando de algo complicado. ¡Para nada! Con un destornillador en la mano, abre la puerta de tu lavavajillas, retira los tonillos que se hallen dentro de la puerta. Después cirra la puerta y con esto ya podrás quitar el panel frontal.

c. Comprar unas esteras absorbente de sonido tras medir el panel

Con el panel del lavavajillas en nuestras manos, medimos el largo, el ancho y la profudidad de este. Después hemos de comprar un panel absorbente con unas dimensiones similares a las medidas obtenidas del panel.

Por supuesto compra material de más y luego corta lo sobrante. Para que encaje el largo y el ancho no va a haber ningún problema. Es más difícil lograr que el espesor sea la cantidad perfecta.

d. Panel otra vez en el lavavajillas.

Con el panel convenientemente revestido, lo llevamos a la lavadora y lo volvemos instalar, fijando bien los tornillos.

Insonorizar la parte superior

La buena noticia es que la parte superior del lavavajillas suele venir de fabrica recubierta con una manta absorbente de sonido.  La mala noticia es que se degrada con facilidad, perdiendo rápidamente sus cualidades aislantes.

No es ningún problema para ti hacerte con una buena pieza de material de aislante acústico y reemplazar la vieja y deteriorada manta de tu lavavajillas que ya no cumple su misión y no sólo dejarla como cuando era nuevo, sino mejorar la insonorización a niveles que nunca tuvo tu electrodoméstico.

Veamos los pasos:

a. Sacar el lavavajillas de su habitáculo

Para hacer esta acción necesitamos acceso libre a toda la parte superior del electrodoméstico, por lo que hay que separarlo de su sitio. Para ello tal vez vas a tener que quitar un par de tornillos que fijan el aparato a la encimera de tu cocina. Tampoco olvides desconectar agua y energía eléctrica del lavavajillas. Ha de estar libre.

b. Retirada de la tapa superior

Desenrosca los tornillos de la parte superior del lavavajillas y quita esa tapa. Verás una manta que no sólo cubre la parte de arriba sino que también protege los laterales.

La vas a retirar valiéndote con unos alicates (siempre está esta manta adherida al lavavajillas mediante unos sencillos remaches).

c. Colocación de una nueva manta de lavavajillas

Toma medidas de la manta usada y corta de forma apropiada el material aislante sonoro que va a ser una flamante nueva manta antiruido.

La colocación del nuevo material en sustitución del antiguo será muy sencilla. Puedes usar sin problemas los antiguos remaches. ¡Y listo!

Insonorizar la parte posterior

La parte de atrás del lavavajillas es otro punto conflictivo que genera ruidos indeseados. Lo que ocurre normalmente es que suele estar en contacto físico con la encimera o lo suficientemente cerca como para que haga retumbar la cocina, propagándose el ruido sin control sobre material sólido.

Cortar con esta molestia es también poco complicado: no hay más que hacernos con un panel aislante o estera insonorizada y fijarla a nuestro lavavajillas justo en el lugar que más cerca esté de la pared.

a. Separación del electrodoméstico de la encimera

Como antes, tenemos que hacer la operación con el aparato libre, en medio de la cocina. Lo ideal es proceder a la vez sobre la parte posterior y la parte superior, para no andar cada dos por tres con las molestias de mover el lavavajillas.

b. Pegado de la estera a la pared posterior del lavavajillas

Recorta de forma apropiada el panel o la estera aislante y pégala al lavavajillas de forma conveniente. Te aconsejo usar algún adhesivo multiusos para el hogar. Con esto ya lo tienes todo hecho.

Tras haber llevado a cabo las tres actuaciones anteriores puedes comprobar que prácticamente el molesto ruido del útil lavavajillas ha pasado a mejor vida. Sólo te queda llevar el lavavajillas al lugar al que le corresponde y disfrutar del silencio en la cocina mientras los platos se lavan.


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